¿Te has preguntado si será mejor o peor el mundo en 2050? o ¿qué tanto puedes influir individualmente en ese futuro? Estas y otras preguntas fueron analizadas por estudiantes como tú durante la jornada Don’t Fear the Future.
De la mano de Stuart Candy, futurista y parte de Faculty of Excellence del Tec de Monterrey, alumnos y alumnas de 7 campus reflexionaron sobre cómo piensan el futuro en los próximos años.
“Lo que buscamos es ayudar a que cada persona se convierta en un diseñador, investigador o agente de cambio (...) Se trata de experimentar con lo que podría ser, no sólo de describir lo que ya existe”.
“Nuestro objetivo es ayudarles a convertirse en investigadores, estrategas creativos o agentes de cambio más audaces”, señaló el académico.
El ejercicio en formato taller fue organizado por la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño y se realizó en los campus: Ciudad de México, Santa Fe, Estado de México, Hermosillo, Monterrey, Querétaro y Guadalajara

Imaginar el 2050: ¿mejor o peor?
En Don’t Fear the Future las y los alumnos abordaron una pregunta central: ¿cómo será el mundo en 2050?. Ante el cuestionamiento se enfrentaron a variables según según su nivel de optimismo o pesimismo.
“Es un ejercicio simple, pero poderoso (...) Queremos romper con el presente y experimentar con lo que podría ser”.
Para Stuart Candy, cada organización con la que ha trabajado podría hacerlo mejor al pensar sistemáticamente sobre los tiempos por venir”, y afirmó que “esa capacidad la tenemos todos, pero necesitamos ejercitarla más”.
El taller se dividió en 2 momentos. Primero se explicó a los estudiantes los conceptos y prácticas de la prospectiva, después realizaron ejercicios creativos para llevarlos a la vida cotidiana.
“No se trata sólo de proyectar lo razonable, necesitamos atrevernos a soñar lo preferible, romper el molde y experimentar con lo que podría ser”.
“Es como instalar un nuevo software en la primera parte y ponerlo a prueba en la segunda”, explicó el profesor de Faculty of Excellence.
Los estudiantes realizaron dinámicas de exploración de posibles escenarios. Algunos compartieron razones para esperar un futuro más positivo, como la innovación científica o los movimientos sociales emergentes; mientras que otros expresaron incertidumbre vinculada a temas como el cambio climático o los conflictos bélicos.
“Cuando hablamos de si el futuro será mejor o peor, intentamos resumir millones de factores en una respuesta. Justo por eso necesitamos herramientas para pensar con más claridad”, recordó Candy.
Stuart Candy además puso foco en como la personalidad y las experiencias personales influyen en la forma en que proyectamos el futuro
“Lo importante es descubrir cómo nuestras experiencias personales influyen en la forma en que proyectamos lo que viene”.

Del miedo a la creatividad y a la esperanza en el futuro
Para el académico internacional, pensar en el futuro es transformar la percepción de miedo hacia lo desconocido por algo positivo: “Muchas personas asocian el futuro con la ansiedad por la política, tecnología, empleo. Hay motivos para sentir miedo, pero no es la única manera de vincularnos con lo que viene”, .
Don’t Fear the Future busca resignificar esa percepción: “estamos abriendo alternativas. El futuro no tiene que ser un espacio de temor, sino de exploración (...) la esperanza es la base de la acción”.
En ese camino los estudiantes del Tec realizaron dinámicas colectivas que invitaban a pensar en el devenir desde una visión que integra elementos de la metodología prospectiva con el pensamiento creativo.
Algunos de los ejercicios, de acuerdo a Stuart Candy, se basaron en el juego de Polak, inspirado por el futurista y sociólogo Frederik Lodewijk Polak y su trabajo sobre la Imagen del futuro.
“Nuestro objetivo es ayudarles a convertirse en estrategas creativos más audaces. “No se trata sólo de proyectar lo razonable. También necesitamos atrevernos a soñar lo preferible, romper el molde y experimentar con lo que podría ser”.
Insistió en que imaginar escenarios no es un lujo, sino una habilidad que se vuelve más urgente; además defendió la importancia de ejercitar la imaginación más allá de lo probable.

Futuros en plural y en objetos cotidianos
Durante el taller, uno de los objetivos de aprendizaje del profesor de Faculty of Excellence es cambiar la noción de un solo futuro por la de múltiples futuros.
"Cuando agregamos una ‘s’ y hablamos de futuros, abrimos un panorama más rico (...) podemos pensar en lo posible, lo probable y lo preferible”.
Para hacer esta premisa más tangible, el académico propuso trabajar con objetos comunes como cartas de lotería o recuerdos personales.
Los estudiantes transformaron símbolos tradicionales como son los refranes en mensajes de un porvenir distinto.
“La idea es que la gente se relacione con el futuro no como algo exótico, sino a partir de la vida diaria”, detalló Candy en entrevista.
“Estamos ‘hackeando’ las narrativas culturales (...) se trata de reescribir dichos o refranes que conecten con la visión de futuro que imaginamos”.
El académico comparó esta dinámica con un “bazar de futuros”, es decir, un espacio donde objetos conocidos adquieren nuevos significados al situarlos en escenarios por venir.
“Usualmente se nos hace más natural cuando vemos este eje (de prospectiva) aplicado en nuestras propias vidas, pero podemos intentar extrapolarlo a la visión del mundo en el futuro que tenemos.
“Lo importante es dejar de pensar solo de manera intelectual y comenzar a explorar creativamente, así se construye una nueva forma de habitar el futuro y, al involucrarnos con lo familiar, podemos jugar con la imaginación”.

Sobre Don’t Fear the Future
La gira educativa Don’t Fear the Future (Sin Miedo al Futuro) es una experiencia de prospectiva aplicada que llegó a 7 campus del Tec de Monterrey en agosto de 2025.
Diseñada por el profesor Stuart Candy en colaboración con Jonathon Keates, el objetivo de la experiencia es ofrecer una llamada a la acción que responde a los retos de los tiempos que vivimos, a la par de las ansiedades sobre el porvenir.
El eje común, de acuerdo con Candy, se basó en presentar a los alumnos las actitudes, herramientas y movimientos fundamentales del pensamiento prospectivo como competencia transversal.
“Se trata de una especie de clase magistral para aprendices del futuro, una experiencia práctica diseñada para mentes curiosas, de cualquier programa, que estén dispuestas a romper con el presente y experimentar con lo que podría ser”, concluyó Candy.
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