Por su visión de querer transformar la educación en un espacio de bienestar y humanidad, Ana Cristina Villagómez fue reconocida con el Premio Nacional a la Formación LiFE de Bienestar Estudiantil, el cual se otorga a formadores destacados que han contribuido al desarrollo integral de sus estudiantes.
“Este fue un reconocimiento que no esperaba y materializa el trabajo duro, la perseverancia y mi pasión por lo que hago”, expresa la profesora del Tec campus Ciudad de México.
Siendo psicóloga clínica de formación, pero profesora por vocación, Ana Cristina inició su camino en el Tec compartiendo talleres de prevención; después, como profesora de cátedra, y hoy, desde su rol de líder de Espiritualidad y consejera emocional, acompaña a los estudiantes en su bienestar y sentido de vida.

Ana Cristina ha dedicado su trayectoria a lo que ella considera su misión: sembrar bienestar y humanidad en cada persona con la que trabaja a través de una educación que inspira.
“Mi misión es hacer todo lo posible para que eso se logre”, añade.
Además, menciona que sueña en construir una educación más empática, más justa y más humana y que es un espacio que promueve el despertar de la consciencia y cuestiona y transforma a nuestra sociedad.
“Todas las personas merecen una vida libre de violencia y un camino abierto hacia el autoconocimiento y la transformación social”.
De las injusticias sociales a su vocación docente
Desde su niñez, Ana ha sido testigo de injusticias sociales que moldearon su camino a su formación profesional, experiencias que considera su “llamado para transformar la educación en un espacio seguro para todos”.
Su historia comienza con la participación en espacios como campañas de prevención del VIH y proyectos de prevención de abuso sexual infantil, iniciativas que han sido impulsadas por su interés y compromiso social.
Para la profesora, transformar la educación se convierte en crear un espacio seguro para cuestionar y transformar tanto a nivel personal como colectivo.

“Todas las personas merecen las mismas oportunidades, una vida libre de violencia y un camino abierto hacia el autoconocimiento y la transformación social”.
Finalmente, invita a disfrutar el presente y vivirlo de manera consciente.
“Disfruta al máximo todo lo que hagas y vive de manera consciente, aprendiendo a mirarse a uno mismo y a los demás, sin descuidar ninguna de las dos partes. Lo más importante es que creas en ti mismo”.
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