Bajo el sol de Roma en la Plaza de San Pedro, entre la multitud y protocolos de seguridad, un fotógrafo potosino sostiene su cámara con una mezcla de nerviosismo y certeza; está a punto de documentar un momento histórico
La primera vez que Jesús Huerta tomo una cámara, no se imaginó que, lo que inició con un pasatiempo lo llevaría a documentar visitas papales alrededor del mundo y, en 2025, la elección del Papa León XIV.
“Tener la oportunidad de contar la historia de un Papa, alguien que, independientemente de la religión de la persona, es un personaje muy influyente, eso me marcó mucho”, comenta el fotógrafo.

La primera chispa
Jesús Huerta, hoy EXATEC y profesor de fotografía en el Tec de Monterrey campus San Luis Potosí, recuerda que su fascinación por la fotografía nació de la curiosidad. Su padre tenía una cámara que usaba ocasionalmente en fechas especiales.
“Cuando me la prestaban me la pasaba muy bien, pero en ese momento las cámaras eran un bien costoso; me la prestaban poco tiempo porque yo era pequeño”, recuerda.
Su deseo por capturar momentos continúo hasta la secundaria, cuando obtuvo su propia cámara: un pequeño equipo de rollo 110 que le costó apenas 11 pesos.
“Como no teníamos cámaras en los teléfonos, siempre me preguntaba: ¿por qué no tengo una cámara para capturar esto?”, comparte Huerta.
“Cuando me la prestaban me la pasaba muy bien. Me la prestaban poco tiempo porque yo era pequeño” .
La intención detrás de las imágenes
Para Huerta, la fotografía comenzó como un pasatiempo, que con el tiempo se transformó en su profesión. Tras destacar en talleres y concursos, Huerta abrió su propio estudio y comenzó a dar clases.
Sin embargo, la búsqueda por controlar cada elemento dentro de una imagen, lo llevo a una crisis creativa, volviendo su trabajo monótono.
“No me gustaba el sentido de verlo todo igual. Iba a una boda y tenía mi checklist: debo hacer la foto del beso, de los novios en tal lugar”, cuenta.
Fue entonces cuando su estilo evolucionó, comenzó a observar más allá de lo técnico, prestando atención a las emociones y la historia detrás de cada imagen.
“Mi foto comenzó a cambiar; dejé de observar solamente lo técnico para observar las emociones, jugar con la composición y arriesgarme más, lo que me fue llevando a disfrutarlo cada vez más".

Este nuevo pensamiento fue lo que llevo a Huerta plantarse un nuevo objetivo: “Me gustaría ir a tomarle fotos al Papa. ¿Quieres que vaya como tu corresponsal?", propuso al medio con el que colaboraba.
Así inició este camino en 2012, logrando fotografiar la visita de Benedicto XVI a México, seguido por coberturas en Brasil, Polonia y Panamá en 2019.
En este último destino Huerta lo considera una de las experiencias más significativas, pues logro integrarse al grupo de fotógrafos más cercanos al Pontífice.
Cuenta Huerta que 15 años atrás asistió a un evento papal como parte del público, con el sueño de poder vivir la experiencia más de cerca.
“Entonces dentro de mi mente dije: espero algún día volver y vivir esto más de cerca. Pero nunca pensé en el hecho de tomarle fotos”, relata.
“Tener la oportunidad de contar la historia de un Papa, alguien que, independientemente de la religión, es un personaje influyente, eso me marcó mucho”.
El camino hacia el Vaticano
Tras años de trabajar en eventos internacionales, Jesús Huerta llegó al Vaticano con la misión de documentar el Cónclave 2025, donde se dio la elección del Papa León XIV.
“Había visto Cónclaves por televisión, pero vivir uno de cerca es totalmente diferente”, comenta Huerta.
La cobertura inició con incertidumbre: el día de su vuelo a Roma, aún no recibía la confirmación de su acreditación como prensa: “Fue volado, porque pudieron haberme dicho que no y yo ya estaba allá”, comparte.
La aprobación llegó durante el trayecto, pero la incertidumbre no terminó, al llegar a la Plaza de San Pedro, donde se llevaría a cabo el Cónclave, le negaron el acceso.
“Me mandaron a una puerta lejana, pasé los puntos de seguridad y no había nadie más. Estaba solo y no sabía que estaba pasando”, recuerda.
Al poco tiempo comenzaron a llegar otros miembros de la prensa y fueron trasladados a un área de acceso preferencial, así fue como Huerta terminó en la primera fila.

El fotógrafo destacó que a pesar de que las jornadas de cobertura fueron largas y bajo un clima caluroso, fue una experiencia que disfrutó mucho.
No solo consiguió documentar un evento histórico, también pudo formar una comunidad con fotógrafos y periodistas de diversas partes del mudo.
“Conocí gente de Roma, Filipinas, Estados Unidos y Canadá. Se hizo una comunidad muy padre”, cuenta Huerta sobre su experiencia.
"Para mí es importante transmitir la sensación de lo que está pasando. Que cuando las personas vuelvan a ver sus fotos, revivan lo que sentían en ese momento
El reconocimiento a su talento
Gracias a esta visión Jesús Huerta ha ganado diversos reconocimientos como el Fotomaratón Iberoamericano y el premio Walter Reuter, dentro del Festival 45 de Danza Lila López.
Actualmente, se prepara para formar parte del equipo que representará a México en el Mundial de Fotografía en Islandia 2026.
"Para mí es importante transmitir la sensación de lo que está pasando. Que cuando las personas vuelvan a ver sus fotos, revivan lo que sentían en ese momento", concluye.
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