Con una participación de 94 estudiantes y la asistencia de 185 personas, Lago Cinema, de Tec Toluca, celebró una edición marcada por la consolidación de su identidad y un enfoque renovado en la creación de comunidad.
Las organizadoras del festival, alumnas de la Escuela de Humanidades y Educación, compartieron cómo este proyecto estudiantil continúa creciendo y posicionándose como un espacio de convivencia, expresión creativa y unión dentro del campus.
De acuerdo con Maureen Muñoz, esta edición logró definir por completo la identidad del festival, lo que permitió reforzar su propósito como un espacio familiar que fomenta la unión entre estudiantes, familias y colaboradores.
Para ella la participación de LiFE fue clave para impulsar este ambiente y enriquecer la experiencia de los asistentes.
Para las organizadoras, uno de los aspectos más impactantes fue la alta participación.
“A pesar de los contratiempos, el evento salió muy lindo”, compartió Maureen Muñoz, destacando el compromiso y entusiasmo de toda la comunidad.
“El evento salió muy lindo”.- Maureen Muñoz.
Natalia García explicó que el proceso de selección tomó en cuenta tanto criterios técnicos como emocionales.
El comité, conformado por estudiantes de distintas disciplinas, buscó que los cortos fueran entretenidos, generaran reacciones genuinas y conectaran con el público sin caer en sensacionalismo.
Quienes pertenecían a la carrera de Comunicación se enfocaron en aspectos técnicos como sonido, cortes limpios, iluminación y color, garantizando una experiencia de calidad para los espectadores.
Airam Calvo destacó que uno de los objetivos de este año fue conectar de manera más profunda con la comunidad.
Para ello, crearon una identidad visual basada en elementos representativos como el Nevado de Toluca y el Teporingo, además de estrategias de comunicación orientadas al público juvenil.
El programa también integró actividades formativas, como pláticas y talleres impartidos por ponentes jóvenes con temáticas de interés para la audiencia, reforzando así el sentido de pertenencia y participación.
Las organizadoras coinciden en que este proyecto dejó aprendizajes valiosos como la importancia de confiar en el equipo y reconocer las responsabilidades individuales, la necesidad de delegar tareas para que el proyecto avance con orden y eficiencia.
Con estos aprendizajes, el equipo ya visualiza futuras ediciones que continúen creciendo, fortaleciendo la identidad del festival y creando espacios donde la comunidad pueda expresarse, aprender y disfrutar del talento estudiantil.
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