Vanesa Escobedo es una estudiante que desde su llegada al Tec de Monterrey se involucró en proyectos sociales enfocados a personas con neurodiversidad y discapacidad intelectual.
Como parte de su labor en diferentes iniciativas, Vanesa busca promover la inclusión de las personas que viven con esta condición.
Además de su trabajo en el campus Monterrey, la joven ha impartido pláticas en congresos nacionales e internacionales.
Esta labor no solo la han acercado a cumplir sus objetivos, sino también a descubrirse a sí misma, pues le ayudó a confirmar lo que sospechaba: fue diagnosticada con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH).
Sin embargo, su condición no ha sido impedimento para realizar esta clase de actividades, así como de graduarse de una carrera profesional con doble titulación.
Su labor en el campus
En sus primeros semestres de estudio, Escobedo ingresó al grupo estudiantil MIND, que promueve la inclusión.
“Es un grupo donde no necesariamente tienes que tener una neurodivergencia, o sea alguna condición como autismo, TDAH y esos, sino que también una persona neurotípica regular, que no tiene condiciones, también puede participar.
“Me gustó mucho, me interesó mucho la causa, y como que eso también abrió nuevas puertas de servicios sociales, de proyectos, de ponencias, de evaluación de estos proyectos sobre el tema de inclusión”, explicó.
En el grupo llegó a ser vicepresidenta, y fue parte del diseño de diversos proyectos, como Neurart, una exposición de arte con temática de aceptación.
De ahí conoció el Campamento Descubre y Aprende, enfocado a personas con discapacidad intelectual y/o con autismo, a través de un grupo de WhatsApp, y decidió entrar.
Ahí, junto con otras compañeras, se dio a la tarea de actualizar la iniciativa en su organización, y se dividió a los participantes en 2 grupos por edad.
Esto para separar a niños y adolescentes de personas con mayor edad y así realizar actividades de acuerdo a sus intereses.
En este proyecto, del cual es parte desde el 2023, realizó más de mil 600 horas de servicio social comunitario; actualmente coordina el grupo de papás, a quienes les dan pláticas y asesorías sobre temas familiares.
“Lo que más me encantó fue la gratificación, ver a las personas felices, por lo que tanto esfuerzo hice de que saliera bien. Sentí esa recompensa de 'estoy haciendo algo bien'.
“También porque los mismos participantes, las personas con discapacidad intelectual, así como los tutores, el estudiante del Tec que hace su servicio y se la vincula con un participante, ambas partes tienen un gran crecimiento”, manifestó.

Su experiencia personal
Cuando Escobado entró a MIND pensó que era neurotípica, pero fue en este ambiente que comenzó a sospechar de su condición.
Fue hasta mediados del 2025 que decidió buscar un diagnóstico profesional, y se le detectó TDAH.
“Hay muchos estudiantes con neurodivergencias, yo soy una; pero también los hay con alguna discapacidad, discapacidad motriz, discapacidad visual, es fácil distinguirlos”, dijo.
Esto no le ha impedido poder realizar sus actividades y está por graduarse de la Licenciatura en Derecho y de Relaciones Internacionales.
Ahora busca concientizar de que personas con este tipo de condiciones sí pueden desempeñarse de forma normal en la vida diaria.
Actualmente colabora en el Departamento de Inclusión del campus Monterrey, al apoyar en diferentes proyectos, a la par de su labor en el Campamento Descubre y Aprende.
Ha impartido pláticas en diferentes congresos, ya sea nacionales o internacionales, y con MIND diseñó dinámicas para escuelas que promuevan la inclusión en niños y adolescentes.
Todo con el fin de demostrar que las personas neuro diversas son capaces de integrarse a la vida, como ella.
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