Este 2026, la carrera de Arquitectura en el Tecnológico de Monterrey cumple 80 años, periodo en el que ha formado a más de 14 mil egresados, algunos de ellos con trayectorias destacadas a nivel internacional.
Entre ellos se encuentra Francisco González Pulido, uno de los arquitectos mexicanos con más obras construidas en el mundo. También destaca Angélica Treviño Baccon, socia de la firma SHoP Architects, en Nueva York, quien ha construido tres edificios fuera de México.
Asimismo, Alejandro Arredondo fue el único latinoamericano que participó en la reconstrucción de la Catedral de Notre Dame de París. Por su parte, Claudia Harari cuenta con proyectos en México, Estados Unidos y Arabia Saudita, entre otros egresados destacados.
Hoy, tanto egresados, directivos y docentes coinciden en que celebrar ocho décadas no es mirar atrás con nostalgia, sino reconocer un proyecto académico vivo que ha impactado comunidades y trayectorias personales.
- La comunidad EXATEC que ha dejado huella
- ¿Qué significa la arquitectura en el Tec?
- Una propuesta educativa diferenciada
- Un programa nacional con impacto local y diálogo global
- Arquitectura como práctica cultural, social y tecnológica
- Innovación, tecnología e inteligencia artificial
- Una historia colectiva en la carrera de Arquitectura
La comunidad EXATEC que ha dejado huella
La carrera de Arquitectura ha tenido egresados que han plasmado su sello en grandes obras, tanto en México, como en el mundo.
Juan Pablo Murra, rector del Tec, señala que el mejor legado que ha dejado la institución en la arquitectura es lo que han hecho sus egresadas y egresados.
"Debemos tener una visión positiva, reconociendo retos y que depende de nuestros estudiantes de que se construya un mejor futuro”, afirma el rector.
Estos son algunos EXATEC sobresalientes:
- Francisco González Pulido
Fundador de FGP Atelier, es uno de los arquitectos mexicanos con más obras construidas en el mundo: un aeropuerto de drones de carga, en Dubái; rascacielos en China y Las Vegas.
Además, participó en el diseño del aeropuerto de Colonia/Bonn, en Alemania; el Aeropuerto internacional Suvarnabhumi en Bangkok, Tailandia, entre otros.
“Para mí el Tec es innovación y la palabra con la que defino mi trabajo es progresión, porque no sucede de la noche a la mañana, sino que es un proceso y vas haciendo cosas pequeñas y la suma de ello es cambiar algo importante.
“Actualmente estoy trabajando en Dubai, España y en Asia y estos clientes que he tenido, siguen siendo mis amigos y en las ciudades que hemos impactado positivamente, vemos que las obras siguen vigentes”.
- Angélica Treviño Baccon
Líder de diseño del despacho ShoP Architects en Nueva York, ha construido en el mundo 3 edificios y 3 más están en construcción.
“Esa formación que tuve fue global. Fui a estudiar la maestría en Harvard y en cuanto me gradué conseguí un trabajo y he hecho 6 edificios que me ha tomado tiempo construir, con mucha pasión.
“El saber escuchar es algo que en mi opinión me ha abierto muchas puertas internacionales, el no llegar con la respuesta, entender a la comunidad y ser humilde, esas características creo que sin importar la cultura, el lugar y la ciudad, se traducen fácilmente”, dijo.
- Alejandro Arredondo
El EXATEC Alejandro Arredondo fue el único latinoamericano que participó en la reconstrucción de la Catedral de Notre Dame de París, devastada en abril del 2019 por un incendio.
Recuerda que la carrera le enseñó a colaborar, a defender ideas, pero también a escuchar otras. a entender que el valor de un proyecto no está solo en su forma, sino en el impacto que genera en la vida cotidiana.

- Claudia Harari
Fundadora y principal en Harari Landscape.
Entre sus proyectos más destacados en Monterrey se encuentra diseñar 50 mil m² de infraestructura verde en el Estadio BBVA, así como la regeneración del parque Rufino Tamayo y el Puente Verde, una ampliación de un parque mediante un puente peatonal.
Harari descubrió en la arquitectura “la madre de todas las artes” y encontró las conexiones que la llevaron a especializarse y abrir camino en arquitectura de paisaje.
- Lourdes Salinas
Fundadora de Three con presencia en 5 países, ofrece consultoría medioambiental que se especializa en diseño e ingeniería sustentable.
“Mi propósito como empresa es mi propósito personal. La convicción es no darse por vencido cuando lo que te mueve es la pasión, a la fecha creo que lo que hacemos puede crear un impacto positivo en el planeta”, dijo.
Entendió desde joven que la sostenibilidad no era una tendencia, sino una forma de generar bienestar sin comprometer el medio ambiente.
- Carlos Pérez Gavilán
El director de Gensler México ha liderado proyectos en Latinoamérica, especialmente en retail y espacios de trabajo.
Él lo resume desde otra perspectiva: la confianza. Esa seguridad con la que egresan los estudiantes, esa actitud de “no tener miedo”, de atreverse.
Trayectorias distintas, generaciones distintas y contextos distintos que comparten un mismo hilo conductor: la arquitectura como plataforma, como red y como impulso. Una comunidad que va más allá del aula.

¿Qué significa la arquitectura en el Tec?
En estos 80 años, la carrera ha evolucionado para formar egresados con visión global, compromiso social y capacidad de imaginar un mejor futuro para la sociedad, señalan los directivos del programa.
Esta apuesta académica que con el tiempo se consolidó en una práctica cultural, social y tecnológica, inseparable de la ciudad y la sociedad desde el primer día.
También ha profundizado lo qué implica dedicarse a esta disciplina.
Para Mark Wood, decano regional en Monterrey de la EAAD, es una convergencia compleja: “un poco arte y un poco ciencia”, la capacidad de entender el entorno de manera sensible y crítica al mismo tiempo.
Diseñar, dice Wood, no es imponer una forma, sino leer lo que ya existe: el clima, la historia, la cultura, las dinámicas sociales.
Mariana Amatullo, decana nacional de la EAAD, pone el énfasis en su trascendencia.
La arquitectura, dice, es potente porque permanece. A diferencia de otras disciplinas, lo que se proyecta y construye no se desvanece. Se convierte en paisaje, en referencia urbana, en memoria compartida. Habla de quiénes fuimos y de qué aspirábamos a ser.
Para Alfredo Hidalgo, decano asociado de Investigación, Posgrados y Educación Continua de la EAAD, su fuerza radica en algo aún más cotidiano y profundo: la posibilidad de configurar el espacio donde la vida ocurre.
El aula donde alguien descubre su vocación. La plaza donde una comunidad se encuentra. La vivienda que resguarda historias familiares, agrega.
Hidalgo remarca que en las primeras décadas la prioridad era atender la enorme demanda de vivienda y edificios en un país en expansión.
El directivo dijo que con el tiempo, la mirada cambió: ya no se trataba solo de construir, sino de entender la ciudad, el espacio público y el territorio como sistemas complejos.
“Hablar de arquitectura no puede estar desligado de hablar de ciudad. La manera en la que vivíamos la ciudad se convirtió en un hilo conductor muy importante para la Escuela de Arquitectura”, compartió Hidalgo.

Una propuesta educativa diferenciada
Formar arquitectos en el Tec implica algo más que dominar técnicas de diseño. Implica formar agentes de cambio, explica Alessandra Cirueddu, directora nacional del programa.
"Se busca formar arquitectos con sentido crítico y capacidad de leer el territorio… no solo enfocados en el objeto arquitectónico, sino en entender el contexto para tener un impacto positivo”, señala Cirueddu.
Añade que el modelo educativo privilegia lo proyectual: aprender haciendo, construir con propósito.
Por ejemplo, programas como “Diez casas para Diez familias” sensibilizaron a generaciones de estudiantes sobre el impacto real de su trabajo.
El EXATEC Eduardo Aguilar recuerda cómo diseñar y construir para familias en zonas vulnerables cambió su manera de entender la profesión.
“Uno de los retos más grande de esta profesión es entender las necesidades de cada una de las personas que habitamos en la ciudad y el reto es el poder privilegiar el bien común”, menciona.
La interdisciplinariedad también es clave, señala el decano Alfredo Hidalgo, quien eligió arquitectura porque integraba derecho, medicina, ingeniería y diseño en una sola disciplina.
Esa complejidad sigue siendo uno de sus mayores atractivos, señala.

Un programa nacional con impacto local y diálogo global
Este programa nacional, con impacto local y conectado a agendas globales, tiene presencia en 12 campus con más de 2 mil 362 estudiantes y está en el top 100 mundial del ranking QS by Subject 2025.
Para Cirueddu, uno de los hitos más significativos en la historia de la carrera ha sido precisamente su expansión nacional.
“Doce campus en el país ofrecen el programa completo de Arquitectura, la historia se ha estado construyendo alrededor de esa presencia nacional, que va a la par de un diálogo internacional fuerte”.
La expansión respondió a necesidades reales: ciudades que requerían profesionales formados con calidad académica y compromiso social, señala.
Cirueddu agrega que en la actualidad, la carrera de arquitectura en el Tecnológico de Monterrey opera como una red viva. Cada campus dialoga con su contexto y, al mismo tiempo, comparte una visión común.
Amatullo habla de esa dualidad: coherencia académica y diversidad contextual.
“Formamos arquitectos y arquitectas con una visión integral. La sostenibilidad, la regeneración ambiental y social, la equidad y perspectiva de género, la inclusión son temáticas fundamentales en nuestro modelo de educación.
"Son marcos que creemos que redefinen la práctica de la arquitectura hoy por hoy”, explica.
Amatullo dice que hay proyectos que conectan aula y ciudad, teoría y práctica.
Un ejemplo de esto ha sido distritotec en Monterrey, que se convirtió en laboratorio urbano.
Otro ejemplo, San Pedro de Pinta, en San Pedro Garza García, Nuevo León, fue impulsado por egresados de la carrera, y mostraron cómo una idea académica puede transformar la vida pública.

Arquitectura como práctica cultural, social y tecnológica
“La arquitectura es un reflejo de la sociedad, no solo solucionamos problemas espaciales, ahora hablamos de como una construcción impacta de manera comunitaria”, afirma Daniel Martínez, maestro de cátedra y director de entrada de la EAAD, en entrevista para Tec Sounds Radio.
El docente dice que la tecnología, sostenibilidad y formas de habitar han cambiado con la humanidad y se han integrado al currículum de un arquitecto.
Martínez dice ya no basta con resolver problemas espaciales; es necesario preguntarse cómo cada construcción impacta comunitariamente.
"La manera en la que vivíamos la ciudad se convirtió en un hilo conductor muy importante para la escuela de arquitectura”.- Alfredo Hidalgo
Para la decana Amatullo, la evolución ha sido pensar la arquitectura “más allá de lo técnico… como sistema social, ambiental, cultural y político”.
Bajo ese contexto, Amatullo dice que el conocimiento no es neutro ni universal: está situado. Cada campus interpreta su contexto, adapta y comprende su entorno.
Innovación, tecnología e inteligencia artificial
Desde los primeros salones de cómputo en 1980 hasta la integración actual de inteligencia artificial, la tecnología ha sido aliada constante, pero nunca el fin, señala Hidalgo.
“Las herramientas no hacen mejor arquitectura por sí mismas. Lo esencial y verdaderamente valioso sigue siendo como entendemos elementos como la luz, el espacio, la temperatura, la humedad, el aire”, agrega.
Para Wood el objetivo es que el estudiantado conozca estas herramientas, las use, pero también las cuestione ética y críticamente.
“La apuesta no es reemplazar lo humano, sino potenciarlo. Hacer las cosas más rápido sin que se pierda la parte humana”, señala.
Diana Urías, decana regional noroeste de la EAAD, recuerda que “los arquitectos generamos el testigo de la historia, cada cosa que diseñamos o construimos habla de un contexto social y económico”.
Por ejemplo, recuerda que hace 30 años no se hablaba de sostenibilidad, inclusión o equidad. Hoy son ejes transversales.
Una mirada al futuro
Los decanos coinciden en que el crecimiento desmedido de las ciudades, la crisis climática y la transformación digital son los grandes retos, por lo que la arquitectura tiene la responsabilidad de humanizar ciudades y de privilegiar el bien común
Amatullo invita a preguntarse qué tipo de arquitectos se busca formar y qué futuros se están construyendo.
“¿Qué tiene qué perdurar en lo que diseñamos o construimos? ¿Cómo estamos trabajando para construir un futuro más digno? Podemos hacer más de manera colaborativa dentro de la disciplina con la fuerza de nuestra facultad”, comparte.

A palabras de docentes y directivos, ocho décadas después de aquella casona en el centro de Monterrey, Arquitectura en el Tecnológico de Monterrey no es solo un programa académico: es una comunidad que piensa, cuestiona y construye.
Afirman que es memoria y es porvenir. Es proceso y es permanencia. Es arte y es ciencia. Es ética y es creatividad.
Celebrar 80 años es abrir una nueva etapa con la certeza de que la arquitectura —cuando se ejerce con responsabilidad, sensibilidad y visión— puede ser uno de los agentes más poderosos de transformación, señalan.
Porque al final, dicen, como recuerdan quienes la viven y la enseñan, la arquitectura no trata solo de edificios. Trata del espacio donde coinciden el ayer, el hoy y el mañana.
No es una historia estática, sino una conversación permanente que une generaciones.
Una historia colectiva en la carrera de Arquitectura
Cuando el Tecnológico de Monterrey nació en 1943, Monterrey era una ciudad de aproximadamente 250 mil habitantes.
Tres años después, en 1946, inicia el programa de arquitectura en la antigua casona del centro de Monterrey, siendo el arquitecto Ricardo Guajardo el primer director y profesor fundador de la carrera.

En 1950, egresa la primera generación de arquitectos.
En 1959 se gradúa Marta Soledad Montes de la Garza, la primera mujer egresada de la carrera.

- Años 70 y 80
En 1978 se emitió el primer título en femenino, con la palabra Arquitecta.
En los años 80, ante la innovación tecnológica y el desarrollo de la profesión, se fortalecen las instalaciones con salones de cómputo y software especializado de dibujo y diseño.
En 1985, se inicia una serie de simposios nacionales de arquitectura con invitados a distinguidos e internacionales arquitectos como Charles Moore, Pedro Ramírez Vázquez, Richard Rogers, Toyo Ito, Peter Eisenman, entre otros.

- Años 90
Durante los años 90, el espíritu emprendedor y la innovación se integran a la formación académica, iniciando en 1995 con los cursos sello del programa emprendedor.
Adicionalmente, en 1999, surgen iniciativas clave para la formación de los estudiantes como el Grupo Especial de Diseño, abriendo oportunidades de prácticas profesionales en despachos internacionales de alto nivel y prestigio como Renzo Piano.
- Años 2000
En el año 2000, se inaugura la Cátedra Luis Barragán, con la participación del arquitecto Ricardo Legorreta.
En 2004, se lanza el primer programa de posgrado de la escuela, la Maestría en Diseño y Desarrollo Sustentable.

- Años 2010-2020
La evolución académica continúa en 2010, con la integración de la Escuela Nacional de Arquitectura, Arte y Diseño (EAAD) en campus Monterrey, siendo el Dr. James Mayux su primer director.
En 2014, inicia distritotec, el plan de regeneración urbana del campus Monterrey, que se convierte en un laboratorio práctico para las y los estudiantes de arquitectura, quienes se involucran en el desarrollo de proyectos de urbanismo.
En 2016, se crea la Escuela Nacional de Arquitectura, Arte y Diseño, liderada por el Dr. Roberto Íñiguez, como primer decano nacional.

- Años 2021 al presente
En 2021, el programa tiene su primera participación en la Bienal de Venecia, el foro internacional más importante de arquitectura a nivel global.
Al mismo tiempo, inicia el Programa Faculty of Excellence, enfocado a sumar profesores reconocidos internacionalmente, trae al arquitecto colombiano Alejandro Echeverri y Xaida Muxí.
En 2022, se inicia la oferta académica con el lanzamiento de la Maestría en Arquitectura y Diseño Urbano. En 2025, la EAAD celebró el relanzamiento de la Cátedra Luis Barragán, teniendo como invitados al arquitecto Jean-Pierre Cruz y la arquitecta Sandra Barclay.

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