Mario Manzano fotografía la naturaleza sin haber visto el verde o el azul. El docente jubilado Tec decide seguir su pasión detrás de la cámara
Por Susan Irais | Redacción Nacional de CONECTA - 12/01/2026 Fotos Mario Manzano
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Mario Manzano ha pasado la vida fotografiando paisajes hechos de colores que nunca ha podido ver.  

Es daltónico: no distingue bien los verdes ni los azules. El semáforo verde para él es una luz blanca que dice “avanza”, y una flor roja, cuando crece entre hojas, puede desaparecer a su vista. 

Durante años creyó que esa manera distinta de ver era una desventaja, pero ahora se ha convertido en su sello como fotógrafo, una mirada que no depende del color, sino de las luces y las sombras.

Mario es capaz de ver cosas que casi nadie más percibe. Ve cómo la luz se posa sobre una hoja seca o cómo una sombra se estira sobre la arena.

Y aunque ha tomado fotos toda la vida, hace poco, a sus 65 años, recién jubilado como profesor del Tecnológico de Monterrey ha decidido dedicarse de lleno a la fotografía.
 

foto de Mario Manzano de una montaña
La técnica de Mario Manzano es la fotografía fine art de naturaleza en blanco y negro. / Foto: Mario Manzano

Una mirada que no depende del color

Mientras la fotografía contemporánea de naturaleza persigue el azul perfecto del cielo o el rojo más intenso, Mario trabaja en blanco y negro. 

“El famoso verde yo nunca lo he visto, yo veo blanco”.

De niño iba a la mercería por un hilo rojo o gris y siempre regresaba con el equivocado. 

En el campo, las flores se le perdían entre el follaje. En la escuela no podía seguir las claves de color de los libros de botánica.

Hasta que una maestra, en la preparatoria, le dio un nombre a lo que le pasaba. 

“Me dijo: 'Ven Mario, vamos a hacerte unas pruebas'. Sacó un libro, eran círculos con muchos puntitos de colores y tenía que decirle qué número veía dentro de cada círculo”. 

“Creo que las primeras fotos que tomé no fue con cámara, sino fue con mis ojos” - Mario Manzano

La interpretación del test vino en seguida: “Tú tienes daltonismo: es una condición congénita y tienes que adaptarte porque vas a vivir con eso”. 

"Nunca me dijo que tenía un problema. Eso ayudó a que no me traumara". 

Sin embargo, por muchos sí pensó que era una desventaja, hasta que un día, haciendo fotografía se dio cuenta que podía ser una ventaja.

Mi condición congénita me ocultaba ciertos colores y eso me ayudaba a no distraerme tanto al tomar una foto. Ahí empecé a ver que podía agregarle valor a esa desventaja y convertirla en una ventaja, en una oportunidad”.

 

Cuando la fotografía dejó de ser un pasatiempo

Durante años, la fotografía acompañó su vida en silencio. Siempre llevaba una cámara a las salidas de campo con sus alumnos. Siempre documentaba el paisaje. 

Pero todo cambió en 2023. Ese año, el Tec le ofreció montar una exposición.

“Mario Adrián Flores me apoyó para hacer una exposición, me financiaron, puso al equipo de comunicación a mis órdenes”.

Mario Adrián Flores es el actual vicepresidente de campus Monterrey.

Mario vivió un proceso completo: curaduría, selección, montaje, diálogo con estudiantes. 

La muestra se llamó Naturaleza Resiliente y se inauguró primero en el Centro de Congresos del campus Monterrey, durante el congreso estudiantil Sustenta, y después se movió a la biblioteca.

Ahí ocurrió algo que no esperaba. 

“Esa exposición me dio un refreshment, me inyectó algo que yo ya lo traía, pero que necesitaba”.

Por primera vez se vio a sí mismo como artista. Y nació la idea de dedicarse a la fotografía después de jubilarse.

 

“La vida no se acaba cuando uno se jubila, uno se jubila del trabajo, no de la vida" - Mario Manzano

fotografía de un álamo en blanco y negro
Esa fotografía cuenta la historia de un lugar sin agua: de un álamo que se resiste a morir, está vivo y sostiene vida (nidos de aves). Es una de las favoritas de Mario. / Foto: Mario Manzano

No te jubilas de la vida

Mario se jubiló del Tec en septiembre de 2024. Tenía 65 años cuando decidió que se dedicaría en serio a la fotografía.

“La vida no se acaba cuando uno se jubila, uno se jubila del trabajo, no de la vida. Lo peor que puedes hacer cuando te jubilas es no hacer nada, si es algo que te apasiona, hazlo”.

Y desde entonces empezó a ver cómo la fotografía podría ser un medio de vida. 

"Si me iba a dedicar a eso, pues tenía que redituarme algo”.

Empezó a mover su fotografía, sus piezas se vendían, había personas que estaban dispuestas a pagar por ello y comenzó con su proyecto fotográfico.

Para levantar su proyecto contrató a jóvenes del Tec, especialistas en negocios, marketing y redes: "puro talento Tec”.

Con ellos construye sus redes sociales, lo ayudan a producir videos cortos, y contenido donde sigue enseñando. Y trabaja con ellos en su página web.
 

“Mi condición congénita me ocultaba ciertos colores y eso me ayudaba a no distraerme tanto al tomar una foto" - Mario Manzano


“Ahí está el Instagram para promoción, pero la página web es ven a mi casa, visítame, siéntate, pasea por la casa, haz el tour por las colecciones, ¿te interesa alguna? Ah bueno, pues dale clic aquí y aquí la compras."

Además, su obra ya vive fuera de sus redes. Tiene una colección llamada Murmullos de la Naturaleza en una galería en Santiago, Nuevo León.“Es la primera vez que trabajo así, vendiendo mis fotos a través de alguien”.

Y quiere más. “Quiero hacer un libro de cada exposición, que no se queden en el olvido, que quede algo en las manos”.

Prepara talleres, cursos, salidas de campo y masterclasses. “Ya estoy armando un par de talleres, uno en línea y otro presencial”.
 

El Tec como territorio de transformación

Cuando llegó al Tecnológico de Monterrey, en Monterrey, Mario ya era un académico formado. Venía de universidades públicas. No sabía que ahí le esperaba otro reinicio.

“Estar en el Tec para mí fue más que un privilegio, fue una bendición, descubrí un nuevo mundo”.

Ahí aprendió algo que nunca le habían enseñado: a autogestionarse, autofinanciarse como investigador

“Aprendí a gestionar proyectos, a elaborar propuestas, a administrar recursos, eso no me lo enseñaron en ninguna escuela, lo aprendí en el Tec”.

“Dediqué mi vida a estudiar la naturaleza, después otra media vida a enseñarla” -Mario Manzano

Fue investigador del Centro de Calidad Ambiental y después profesor fundador de la carrera de Ingeniería en Desarrollo Sustentable.

“Crear una carrera de cero, diseñar los programas, los cursos, fue una experiencia fabulosa”.

También participó en la maestría y el doctorado en Sistemas Ambientales. Dirigió tesis, formó científicas, por mencionar algunos de sus logros.

“Cuatro doctoras, mujeres todas, hoy son profesionales muy exitosas. La mayor satisfacción que puede tener un profesor es ver a sus alumnos pasar volando así arriba de él".
 

colibrí en blanco y negro
La fotografía le regaló a Mario nuevos amigos, entre ellos, un fotógrafo de fauna que le enseñó a apreciar las aves de otra manera. / Foto: Mario Manzano

Una vida enamorado de la naturaleza

Mario creció en la Mixteca oaxaqueña, una región semidesértica. Desde muy pequeño, la naturaleza lo llamó: pasaba horas simplemente contemplando.

“Mi madre me preguntaba: ¿Qué estás haciendo? —Estoy mirando la luna. —¿Y qué le ves? —La veo”.

No sabía entonces que estaba entrenando uno de los músculos que lo acompañaría toda la vida: la observación.

“Creo que las primeras fotos que tomé no fue con cámara, sino fue con mis ojos”.

Esas horas de contemplación lo llevaron inevitablemente a amar la naturaleza. Estudió ingeniería forestal, luego una maestría, luego un doctorado en Canadá en manejo de recursos naturales. 

Mario pasó más de dos décadas formando ingenieros, científicos y ambientalistas en el Tec. “Dediqué mi vida a estudiar la naturaleza, después otra media vida a enseñarla”. 

Hoy, a los 65 años, recorre desiertos y montañas con una cámara colgada al cuello, buscando algo que no aparece en los mapas: la luz. 
 

 

 

 

 

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