Diana Castillo y Natalia Silva, alumnas de Arquitectura del Tec de Monterrey campus Laguna, vivieron una experiencia arquitectónica en Chile financiadas con una beca de FEMSA.
Las estudiantes formaron parte de la 18ª. Conferencia Internacional y Workshop de estudiantes DOCOMOMO, la cual se desarrolló en la Pontificia Universidad Católica de Chile bajo la temática Futuros modernos: desarrollo sostenible y diversidad cultural.
En el congreso exploraron estrategias para extender la utilidad de los complejos de vivienda y abordar los desafíos de la comunidad y se capacitaron en la preservación del patrimonio.
De entre las estudiantes mexicanas seleccionadas para vivir esta experiencia en Sudamérica se hallan Diana Castillo y Natalia Silva, futuras arquitectas por el Tecnológico de Monterrey en Torreón.
Ambas ganaron la beca FEMSA, la cual cubrió por completo su estadía en Chile, como resultado de sus cualidades, promedios y desempeños estudiantiles.
“Fue muy gratificante ver cómo se vive la arquitectura y cómo es un lenguaje universal”.- Natalia Silva.
Una experiencia de arquitectura en Chile
El congreso que experimentaron Diana y Natalia tuvo 10 días de duración, se llevó a cabo del 4 al 13 de diciembre en Santiago de Chile, capital del país sudamericano.
Los primeros 6 días del evento, las estudiantes trabajaron en casas de estudio por equipos en la búsqueda de archivos, información y planos, así como con visitas guiadas, para hacer propuestas sobre 5 diferentes unidades vecinales y no vecinales chilenas.
Después, en los siguientes 4 días Diana y Natalia disfrutaron de conferencias enfocadas en la conservación de la arquitectura moderna.
Entre los temas que se trataron por los 10 días se encuentran: espacios públicos y privados, diseño para la participación de la comunidad, unidades de vivienda para el futuro, dispositivos de fachadas para una vida sostenible, así como coches y nuevos sistemas de transporte.

Natalia Silva, alumna de octavo semestre de Arquitectura en el Tec de Monterrey campus Laguna, destacó que en el congreso había estudiantes y profesores de diferentes nacionalidades: chilenos, colombianos, brasileños, italianos y alemanes.
“Fue muy gratificante ver la diversidad de cómo se vive la arquitectura y cómo es un lenguaje universal.
“Aunque tengas distintas perspectivas de la arquitectura, al final todos tenemos el mismo lenguaje y todos tenemos el mismo propósito de comunicar algo”, señaló.
Sobre la posibilidad de vivir esta experiencia internacional con una beca FEMSA, Natalia destacó:
“Me sentí muy feliz y satisfecha por saber que todo ha valido la pena: el esfuerzo, las ganas que le pongo a mis proyectos y la forma en la que expreso lo que es la arquitectura para mí”.
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