Aranceles, geopolítica y nearshoring: la fórmula que definirá 2026 en la región
Por Dra. Anikó Dorner | Escuela de Negocios | campus Hidalgo - 30/01/2026 Fotos Unsplash, Wallspic
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América Latina inicia 2026 en un escenario económico que muchos describen con una palabra: transición. No es colapso, pero tampoco dinamismo. 

Es un año donde cada decisión que tome Washington —desde aranceles hasta la renegociación del T-MEC el 1 de julio— redibujará el mapa de oportunidades en toda la región. 

Para México, particularmente para sectores manufactureros del estado de Hidalgo, 2026 será un año de dos mitades distintas. La primera, teñida de incertidumbre. La segunda, quizás, llena de oportunidades. 

Un mundo donde la fragmentación es norma 

Para entender 2026, necesitamos ver cómo llegamos aquí. China crecía a 5.0% en 2024 —una tasa sólida para una economía madura—. 

En 2025, ese ritmo desaceleró a 4.8% por incertidumbre comercial y menores inversiones. Para 2026, se espera que caiga aún más a 4.2%. No es colapso, pero es claramente una economía que se está ralentizando

Europa, mientras tanto, está en recuperación lenta. En 2025 creció apenas 1.0%, pero se proyecta que en 2026 repunte a 1.4%. 

 

Un mundo donde la fragmentación es la norma
América Latina inicia 2026 en un escenario económico descrito como transición. | Foto: Unsplash

 

Estados Unidos mantiene 2.1% de crecimiento en 2026. Estos son ritmos moderados para economías desarrolladas. 

En este contexto, América Latina como región se proyecta a crecer 2.2-2.4% en 2026 — moderado, pero superior a países desarrollados—. El problema no es el crecimiento bajo, sino la incertidumbre que generan los aranceles estadounidenses. 

Brasil enfrenta impuestos de 25% en acero, 20% en aluminio. Perú sufre presión en cobre. Colombia lucha con volatilidad petrolera. Y México está en el centro de la encrucijada. 

 

América Latina como región se proyecta a crecer 2.2-2.4% en 2026 — moderado, pero superior a países desarrollados.

 

México: vulnerabilidad y oportunidad a la vez 

México crecerá probablemente entre 1.1% y 1.5% en 2026. La razón es simple: 80% de nuestras exportaciones van a Estados Unidos. 

Somos el socio comercial más dependiente de Washington. Pero hay un dato tranquilizador: la tasa arancelaria efectiva que México enfrenta es apenas 4.8%. Comparemos: Brasil 15%+, India 20%+, China 35%+. 

¿Por qué México es "privilegiado"? Porque nuestras exportaciones están integradas. Nuestros autos llevan partes estadounidenses. Nuestras electrónicas también. 

Eso hace que sea difícil arancelarizar a México sin afectar productores estadounidenses. Esto abre una puerta: el nearshoring. Empresas de China o Vietnam ahora buscan estar cerca de EEUU. 

En Hidalgo, zonas como la Ciudad Sahagún (automotriz y ferroviaria), Tizayuca (logística y manufactura) y Tulancingo (sectores textil y alimentario) podrían captar parte de esa inversión

El Mundial 2026 suma 0.3-0.5 puntos de crecimiento adicionales. Pero aquí viene lo 1 crítico: el T-MEC se renegocia el 1 de julio. Si sale bien, inversión se descongelará. Si sale mal, México enfrenta un shock adicional. 

Esto define el año. 

 

Las exportaciones de México son integradas
Las exportaciones mexicanas están integradas; los autos llevan partes estadounidenses. | Foto: Lenny Kuhne, Unsplash 

 

Lo positivo: inflación controlada 

Buena noticia: la inflación en América Latina converge hacia metas. México cierra 2025 con 3.8%, proyección 4% para 2026. Argentina bajó de 118% a 14%. Brasil está en 4-5%. Los bancos centrales recuperaron credibilidad. 

Esto significa tasas de interés bajan gradualmente en 2026, reduciendo costos de financiamiento. Pero aquí viene lo importante para inversionistas: menores tasas de referencia significan menores rendimientos de bonos gubernamentales. 

¿Cómo funciona? Cuando los bancos centrales bajan tasas de referencia, los bancos comerciales bajan sus tasas de ahorro. Un bono que pagaba 11.5% en 2024 ahora paga 9-10% en 2026. 

Para quienes invirtieron esperando rendimientos de 12-13%, esto es decepcionante. Las expectativas necesitan ajustarse a la realidad: probablemente retornos de 7-9% en 2026. 

Argentina merece mención especial. La macroeconomía se recuperó: pasó de recesión profunda a crecimiento de 4.5%. Inflación bajó dramáticamente. Eso es genuino

Pero para la población argentina, la realidad es más compleja: aunque la pobreza bajó de 52.9% (primer semestre 2024) a 31.6% (primer semestre 2025), todavía afecta a casi 1 de cada 3 personas. La pobreza extrema está en 6.9%. La recuperación macro es real y notable, pero aún hay millones de argentinos en dificultades económicas. 

La mejora es significativa pero incompleta.  

 

La inflación está controlada en LATAM
Buena noticia: la inflación en América Latina converge hacia metas. | Foto: Unsplash

 

Dos oportunidades estratégicas 

Litio: Argentina y Chile concentran aproximadamente 44% de las reservas mundiales probadas de litio (4 millones y 9.3 millones de toneladas respectivamente). 

Si se suman los recursos identificados en Bolivia (23 millones de toneladas), la región alcanza el 55-60% de los recursos globales. 

Demanda de litio para vehículos eléctricos crecerá 15-20% anual durante la próxima década. Para inversionistas con visión mediano plazo, litio en Argentina es jugada estratégica. 

Integración regional: El acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea se firma el 17 de enero en Asunción. Abre mercados europeos para commodities y manufactura. 

Pero genera tensión: agricultores franceses y belgas protestan porque temen que productos de Mercosur (carne, soja, arroz) más baratos desplazarán sus exportaciones. 

El problema real es regulatorio: productores europeos enfrentan normas ambientales y de pesticidas mucho más estrictas que Mercosur, lo que hace sus costos más altos. Competencia desleal, dicen. 

Para mitigar esto, la UE negoció salvaguardas: si importaciones de productos sensibles suben más de 5%, puede suspender temporalmente ventajas arancelarias

 

Argentina y Chile concentran 44% de litio
En enero se firma acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea | Foto: Unsplash

 

Prepararse para lo incierto  

Lo inédito en 2026 es que decisiones económicas no dependen solo de tasas de interés o aranceles: la geopolítica —como vemos con Venezuela y la reconfiguración de alianzas globales— está nuevamente en el centro de las consideraciones económicas de inversores y gobiernos.

2026 será año de ajustes y decisiones empresariales reposadas. Para gobiernos significa mantener macroeconomía firme. Para empresarios, diversificar mercados. Para trabajadores, calidad del empleo importará más que nunca. 

México tiene cartas para ganar en 2026 si juega bien el T-MEC. Hidalgo, con su base industrial, está en posición de atraer nearshoring. Pero requiere certidumbre regulatoria y seguridad. 

El 2026 será el año donde veremos si América Latina navega la fragmentación comercial global o si es arrastrada por ella. 

La respuesta dependerá menos de la economía y más de las decisiones políticas que tomen nuestros gobiernos en los próximos seis meses. 

 

Fuentes: FMI, Banco Mundial, IMCO, CEPAL. 

 

* La autora es profesora asociada del Departamento de Negocios Internacionales y Logística del Tecnológico de Monterrey, Campus Hidalgo.

 

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