Estudiantes del Tec campus Ciudad de México crean un sistema pedagógico de robótica diseñado para ser replicado en comunidades con acceso limitado a la tecnología
Por Leonardo Ávila Reyes | campus Ciudad de México - 25/02/2026 Fotos Cortesía STEAM
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A sus 21 años y cursando el sexto semestre en el Tec Ciudad de México, Alexandra Maldonado, estudiante de Ingeniería Mecánica, y Diego Macías, de Ingeniería en Robótica y Sistemas Inteligentes, crearon STEAM, un sistema pedagógico de robótica, diseñado para ser replicado en cualquier lugar en México donde la tecnología es de difícil acceso.

Este es un modelo integral realizado con el objetivo de fomentar las áreas STEM desde temprana edad, y que busca sembrar curiosidad y habilidades técnicas en niños de 9 a 12 años, independientemente de su contexto social o los recursos de su entorno.

“El objetivo del proyecto siempre ha sido llevarlo a lugares con niñas y niños en situación de vulnerabilidad, comunidades desfavorecidas en educación y calidad de vida”, explica Alexandra.

 

Diego Macías dando taller de ingeniería.
Diego Macías destaca que el sistema está diseñado para implementarse incluso en espacios abiertos y sin conexión a internet. Foto: cortesía.

 

Un proyecto nacido de Servicio Social

El proyecto nació a partir de la experiencia en servicio social de los estudiantes dentro de una primaria pública, donde identificaron la ausencia de recursos tecnológicos y de programas de robótica o programación. 

Al estar con estudiantes, detectaron no solo la brecha digital, sino también el potencial de los niños con gran curiosidad por la ciencia y la tecnología.

Fue entonces cuando decidieron diseñar un modelo accesible y replicable que acercara la robótica a zonas con recursos limitados

Las primeras pruebas piloto comenzaron con kits básicos de electrónica donados y clases improvisadas, incluso dándolas afuera del aula. 

Todo esto con el objetivo de adaptarse a las condiciones de la escuela y a las necesidades de los alumnos.

 

“El objetivo es llevarlo a lugares con niñas y niños en situación de vulnerabilidad” .- Alexandra Maldonado.

 

Un sistema diseñado para la realidad

A diferencia de los cursos tradicionales que requieren infraestructura especializada, los creadores comentan que este modelo puede implementarse en condiciones adversas.

El sistema está pensado para adaptarse al entorno, lo que permite impartir lecciones en espacios abiertos, como patios, con mesas improvisadas y sin necesidad de conexión a internet, así superando las limitaciones tecnológicas de las comunidades.

Para ello, desarrollaron actividades que enseñan lógica computacional con materiales reciclables y fáciles de correlacionar con las materias para que los estudiantes lleguen a comprender conceptos abstractos. 

 

Alexandra Maldonado y Diego Macías supervisando una de las sesiones de robótica del modelo replicable que diseñaron para su servicio social.
El objetivo de los estudiantes es que este esquema de enseñanza pueda ser retomado por cualquier organización interesada en cerrar la brecha digital. Foto: cortesía.

 

Haciendo de la ciencia un juego

A inicios del proyecto, los estudiantes decidieron probar el modelo con infancias en la Escuela Primaria de Tiempo Completo Somalia, ubicada en la alcaldía Tlalpan. 

Durante esta fase, Alexandra y Diego se enfrentaron a diversos retos como la falta de internet y espacios limitados; sin embargo, lograron resultados que superaron sus expectativas.

El piloto demostró que, al presentar la electrónica como un juego, alumnos de 5º y 6º grado aprendieron a leer diagramas y armar circuitos cada vez más complejos.

El éxito del piloto permitió llevar a un grupo de estos alumnos a competir en un torneo regional de robótica llevado a cabo en la Ciudad de México en la competencia de FIRST Lego League (FLL).

“Ver que una niña me diga que quiere estudiar esto tras una sesión es lo que me recuerda por qué diseñamos este servicio: para encender esa chispa”, expresa Diego Macías.

 

“Ver que una niña me diga que quiere estudiar esto tras una sesión es lo que me recuerda por qué diseñamos este servicio: para encender esa chispa” .- Diego Macías.

 

Un modelo que busca llegar a todo México

El objetivo final es que el proyecto trascienda a sus fundadores y actualmente están expandiendo el rango de edad, desde los 6 años hasta el nivel medio superior y colaboran con centros como el Proyecto Desarrollo Urbano Quetzalcóatl (DUQ) en Iztapalapa, que atiende a niños en situaciones de alta vulnerabilidad.

Para ellos, el éxito radica en dejar un esquema claro para que cualquier organización o estudiante interesado pueda retomar la iniciativa y asegurar que la ciencia sea fácil para todos.

“Buscamos consolidar esta iniciativa como un proyecto de alto impacto, sostenible y con permanencia a largo plazo dentro del Tec”, comenta Diego Macías.

Los creadores explican que el objetivo es que el taller pueda replicarse en cualquier comunidad del país.

“La idea es que pueda llevarse a cualquier lugar donde haya niñas y niños sin acceso a tecnología y que, aun así, puedan aprender robótica y programación”, finaliza Diego Macías.

 

 

 

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