Estudiante y emprendedora Tec explica su viaje en el activismo y como busca cambiar la vida de niñas con el acto de liderar y tomar acción en su comunidad
Por Jared Alberto González Quintero | Campus Sinaloa - 27/11/2025 Fotos Dulce Rodelo
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Lo que inició como un revés académico terminó abriendo el camino hacia participar en diversas organizaciones y proyectos de activismo social.

Para Dulce Rodelo, estudiante del Tec Campus Sinaloa la declinación inicial de una beca académica fue el punto de inflexión que la llevó a replantear su rumbo y descubrió su pasión: el servicio a otras mujeres, niñas y adolescentes. 

Dulce, que siempre tuvo interés en el activismo, eligió explorar un enfoque en la que, en sus palabras, siempre fue su lucha e interés más grande: la equidad de género

 

“Un espacio donde la equidad de género sea la norma. Y que todas las niñas se sientan empoderadas y felices de hacer lo que hacen, esa es mi motivación”.

 

El origen de la pasión

Dulce relata que su vida en el activismo le permitió mejorar la vida de mujeres, niñas y adolescentes al fundar GirlUp Borregas un espacio para seguir su proactividad y entusiasmo.

"Mi misión de vida está completa, si yo sé que una niña de las que he conocido y de las que he tratado de apoyar, al final del día se dan cuenta de su valor.

"Se que ellas pueden salir adelante y  lograr muchísimas cosas".

Fue ahí donde conoció a la fundación GirlUp México, donde logró apoyo para generar espacios de trabajo para la equidad en su comunidad en Culiacán.

Su intención fue abrir un espacio para niñas, adolescentes y jóvenes que buscaban fortalecer su voz, confianza y liderazgo.

El club se convirtió en un entorno de formación en temas de equidad de género, empoderamiento y desarrollo personal, donde Dulce lideró proyectos y actividades dirigidas a fortalecer la identidad y autonomía de jóvenes de su comunidad.

 

Actividades y premiaciones de GirlUp Borregas
Actividades y premiaciones de GirlUp Borregas. Foto: Cortesía de Dulce Rodelo

 

En este punto Dulce decide separarse de su rol como protagonista, ya que, en sus palabras, un equipo fuerte y en convicción con tus ideales es lo más importante para hacer un cambio.

Aclaró que sin su equipo de trabajo habría sido muy difícil su cambio social y señaló que las tomó como inspiración en muchas oportunidades, ya que, para ella, parte de ser líder es aprender de todos a tu alrededor.

"Aprendí de ellas que tengo la capacidad de transformar mis ideas en realidad y construir sueños a través del trabajo en equipo".

El énfasis en su equipo dijo Dulce, se debe a que prioriza su motivación y fortaleza mental. ya que declaró no sentirse valiosa en muchas ocasiones cuando su camino se plagaba de obstáculos, y haber sentido miedo por la carencia de oportunidades.

Además, afirmó que fue solo con apoyo y confianza en sí misma y en su equipo que logró trascender estas barreras de pensamiento y así convencerse de que si podía.

 

 

Trayectoria en proyectos comunitarios

De igual manera, destacó un caso que la impactó mucho: una niña llamada Teresa, quien vive en contexto de vulnerabilidad pero que le demostró gran resiliencia y enfoque.

Mediante talleres y acompañamiento, Dulce logró influir en la autovaloración y ambiciones académicas de Teresa, motivándola a aspirar a estudiar en instituciones de alto prestigio.

“Un espacio donde la equidad de género sea la norma. Y que todas las niñas se sientan empoderadas y felices de hacer lo que hacen, esa es mi motivación”.

Con esta filosofía, Dulce siguió impulsando esta fase de su vida que la llevo a formar parte de Juventudes 2030, un programa que, alineado a la agenda 2030 de la ONU, busca promover el activismo en jóvenes y ayudarlos a llevar este activismo al mundo.

En el caso de Dulce,  fue a hacer voluntariado y conocer sobre la organización de las naciones unidas.

Como parte de Juventudes 2030, Dulce fue una de las seis estudiantes seleccionadas que viajaron a Perú para realizar voluntariado en una escuela católica que atiende a niñas y niños con distintos niveles de discapacidad, algunos con requerimientos de apoyo total.

La experiencia la llevó a replantear su visión de la equidad más allá del género, entendiendo la discapacidad como un espectro de necesidades diversas. 

Para Dulce, su etapa en Perú estuvo marcada por el desaprendizaje de paradigmas en la equidad, pero no de género, sino en discapacidad, e invitó a las personas a dejar de normalizar la discapacidad como un bache en la autonomía.

Por esto, ella busca que se comience a ver como un gradiente inmenso, donde hay personas que si necesitan que el mundo los ayude más allá de las herramientas.

 

Dulce en Perú realizando activismo internacional
Dulce en Perú realizando activismo internacional. Foto: Cortesía de Dulce Rodelo.

 

Finalmente, la joven señaló que se mira a sí misma como un puente para que las niñas crean en sí mismas, y recalcó el que para ella es su más grande lema, una frase que usa como mantra e inspiración, y que quiere que todas las personas que pueda ayudar la lleven consigo al dejar en ellos esa huella:

"Si quieres llegar cerca, ve solo. Pero si quieres llegar lejos, ve acompañado de una persona".

Así, Dulce resume que su trayectoria no es una casualidad ni tiene una conclusión ya escrita, y que por supuesto, no es irrepetible, porque para ella todos podemos ser ese héroe que impulse a las personas que la rodean, y "todos estamos a un pequeño paso".

"Es cuestión de impulsarse, de agarrar un impulso repentino, una motivación, de esas que te llegan de la nada, y agarrarlo, intentarlo, hay un héroe en todos nosotros esperando ese pequeño impulso".

 

 

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