Alumnos del Tec de Monterrey, campus Ciudad Juárez, participaron en una jornada de servicio social durante el invierno en la Casa del Migrante, donde llevaron a cabo diversas actividades con el objetivo de mejorar el espacio y brindar acompañamiento a los residentes.
A través de la pintura de murales y la convivencia con los migrantes, los estudiantes encontraron una oportunidad para sensibilizarse sobre los desafíos que enfrentan estas personas en su camino.
El proyecto incluyó la creación de dos murales en los que los migrantes pudieron plasmar sus huellas, con la finalidad de generar sentido de pertenencia dentro del espacio.

"Fue muy significativo para nosotros cuando en el mural plasmamos sus manos, tanto niños como adultos participaron en esto. Nos dijeron que les gustó mucho la actividad, y fue muy gratificante", compartió Belén Tarango, una de las estudiantes participantes.
Además del trabajo artístico, los alumnos apoyaron en áreas como cocina y en la organización del espacio.
Aarón Martínez, estudiante que cooperó en el servicio social, destacó la importancia de estas actividades para cambiar la rutina de los migrantes.
"El primer contacto fue muy humano, tuvimos una charla y supongo que esto les ayudó a salir de su rutina", mencionó.
"Fue muy significativo para nosotros cuando en el mural plasmamos sus manos, tanto niños como adultos participaron en esto".- Comentó Belén.
Historias que marcan: la realidad de los migrantes a través sus voces
El servicio social no solo consistió en actividades manuales, sino que también permitió a los estudiantes conocer de primera mano las historias de quienes transitan por la Casa del Migrante.
"Escuchar las historias de quienes fueron secuestrados o pasaron largos caminos a pie cambió mi perspectiva. Me hizo reflexionar sobre la importancia de valorar lo que tenemos y compartirlo con los demás", comentó Belén.
Para Aarón, una de las historias más impactantes fue la de una persona que cruzó la selva del Darién, subió al tren conocido como "La Bestia" y posteriormente fue secuestrado y extorsionado.
"Aprendí sobre la desesperación que lleva a estas personas a intentar cruzar a Estados Unidos y la dura realidad a la que se enfrentan en el proceso", expresó.

Más que servicio social: una experiencia que cambia perspectivas
El servicio social dejó enseñanzas tanto en lo personal como en lo profesional para los estudiantes; por un lado, Belen señaló que esto la motivó a dar lo mejor de ella día con día, aprovechando las oportunidades que tiene y fomentando la equidad y la justicia en la sociedad.
Por su parte, Aarón resaltó cómo esta experiencia le permitió ver que sus acciones pueden hacer una diferencia en la vida de los demás: "Por pequeñas que sean mis acciones, pueden ser significativas".
Además de la sensibilización social, los alumnos desarrollaron habilidades como la empatía, la comunicación y la organización.
"Aprendí a ser más organizado y a comunicarme efectivamente, no solo con mi equipo, sino con los colaboradores de la organización", afirmó Aarón.

Los estudiantes coincidieron en que más alumnos podrían involucrarse en iniciativas similares si se promoviera más allá del requisito del servicio social.
"Si se diera la invitación de manera más abierta y no solo como una clase, más personas se animarían al ver lo significativo que es", comentó Belén.
Y para quienes aún no han participado en un servicio social, Aarón ofreció un mensaje claro: "Verdaderamente cambia tu perspectiva, no solo de la sociedad, sino de ti mismo y del impacto que puedes tener en la vida de los demás".
TAMBIÉN QUÉRRAS LEER